sábado, 12 de diciembre de 2015

VOLUNTARIADO, UNA FORMA DE VIDA



Rafael Mingo



Ser voluntario es mucho más que poder participar en un proyecto, asociación o cualquier otra actividad. Es algo que “te da vida”, permite formarte a nivel personal  y te aporta millones de cosas, todas ellas van a influir en tu forma de ser y de actuar.


Es una experiencia única…, se aprende de todos e incluso de ti mismo para mejorar aspectos desconocidos de uno mismo y te da la oportunidad de contribuir a formar una sociedad mejor, te realiza como persona, transformándote en alguien mejor.


El voluntariado es defensor de la dignidad de las personas. La acción voluntaria es una acción «en, desde, con y por» la dignidad  de  las  personas. 
 

La experiencia te dice que realizar una tarea de voluntariado te desarma, te desviste de orgullo, te baja los pies al suelo. Y resulta que, esa labor desinteresada para ayudar a otros, acaba siendo la mejor ayuda para uno mismo. El voluntariado es siempre emocionante y enriquecedor. Los momentos empleados se vuelven imprescindibles en la vida del que lo ejerce.


Ser voluntario, en cualquier proyecto, es algo muy importante; poder ayudar a la sociedad de una forma altruista, sensible, y dárselo a las nuevas generaciones que llevarán el país es algo fundamental para ellos. Significa que aportan algo más a las personas que atienden, a la sociedad, algo que no se ve, pero están convencidos de que algunos, en un futuro, lo valoraran.


El voluntario siempre estará al lado de los débiles, defendiendo sus derechos para que no sean vulnerados ni violentados y encuentren la dignidad que buscan y por la que luchan.


El voluntario, en España, a ojos de la masa, de la sociedad, es algo que aún no se valora. Ignoro si es por un asunto económico o cultural pero opino que la sociedad no le da importancia a un voluntario. He tenido la suerte de conocer a muchos voluntarios en España pero ha sido porque me he movido en esos círculos. Fuera de ese entorno es complicadísimo hacer entender que tienes “vocación de voluntario”. 

La sociedad vive en una burbuja de individualismo, materialismo y egocentrismo; los que necesitan y reciben ayuda no se dan cuenta de que pueden aportar mucho a los demás, en todos los niveles. Todos, además de recibir, podemos y debemos dar. 

Mientras sigamos errando como individuos, seguiremos fallando como sociedad y estaremos viendo una perspectiva equivocada de la vida. Por suerte, hay muchas personas que logran ver la óptica adecuada de esto que cuento, y contactar, hablar y entablar amistad con personas con la misma idea, refuerza la idea de ser voluntario.


El voluntariado lucha con ilusión por reparar situaciones difíciles, por ayudar a otros a encontrar nuevas oportunidades que garanticen una vida digna, ilusión por buscar justicia para todos, por llevar felicidad a otros y al mismo tiempo encontrar la suya, es el motor que permite avanzar a una entidad formada en su totalidad por voluntarios.


Somos personas de acción y reacción, de andares y sendas, siempre en búsqueda y auxilio. Nos necesitamos unos a otros: un equipo de socorro traslada en su coche a un niño al hospital. Una familia, en la que ninguno de sus miembros trabaja, puede comer caliente gracias a la solidaridad de la gente de su barrio. Una mujer, maltratada por su compañero, ha quedado a salvo, refugiándose en el piso de una vecina. Son acontecimientos tremendos que se repiten por todo el mundo. Ninguno está totalmente a salvo. Detrás de cada una de estas situaciones existen muchos voluntarios que ofrecen su tiempo, su formación y sus recursos a las personas que más lo necesitan. Cuando bebas agua, dice un proverbio chino que recordemos la fuente. Es el viejo dicho: "de bien nacidos es ser agradecidos".


Evidentemente, el voluntariado se sustenta en los valores humanos, en la solidaridad más profunda, y en la confianza entre las personas, transcendiendo cualquier frente o frontera cultural, lingüística, religiosa o geográfica. En este sentido, la misma Carta de las Naciones Unidas, al iniciarse con las palabras "nosotros los pueblos", nos recuerda que idear soluciones para los problemas mundiales no es tarea sólo de los gobiernos, sino también de la ciudadanía en particular, de las comunidades y la sociedad civil en su globalidad.


Decir que el voluntariado constituye un vehículo sumamente necesario que permite que la población participe en la vida de sus sociedades, muy en especial aquellos grupos vulnerables y marginados, así como las personas de edad o los dis-CAPACITADOS. De este modo, frente a la desesperanza que hoy día impera en el mundo, se contrapone el amor de multitud de voluntarios, dispuestos a dejarse lo mejor de sí en favor del otro, y que se manifiesta como cultivo de esperanza, a través de una implicación seria y responsable.


No olvidemos que nunca será tarde para buscar un mundo mejor,  renovado, si en el empeño ponemos coraje y esperanza, o lo que es lo mismo, fortaleza y voluntariado.


¿Te apuntas? La Asociación de Personas con Discapacidad COCEMFE MAESTRAT, y cualquier otra asociación, te esperan. Da un paso al frente, vale la pena.


3 comentarios:

  1. Magnifico trabajo Mingo,lastima que alguna de las personas que "comparten" el voluntariado en el Maestrat y que tu muy bien conoces solo lo utilizen para engordar su ya desmesuradamente grande EGO.
    Adelante con tu trabajo y mi enhorabuena a los compañeros de Cocemfe Maestrat que dia a dia al lado de Manolo y Ramon luchan por el bien de todos aauellos que nececitan un poco de ayuda.

    ResponderEliminar
  2. Magnifico trabajo Mingo,lastima que alguna de las personas que "comparten" el voluntariado en el Maestrat y que tu muy bien conoces solo lo utilizen para engordar su ya desmesuradamente grande EGO.
    Adelante con tu trabajo y mi enhorabuena a los compañeros de Cocemfe Maestrat que dia a dia al lado de Manolo y Ramon luchan por el bien de todos aauellos que nececitan un poco de ayuda.

    ResponderEliminar
  3. Gracias Cosme por tu comentario cargado de sinceridad, cariño y amistad. Cuando hace diez años, elegí este camino, solo pensaba en la atención de las personas a las que atendía, ahora mi pensamiento sigue siendoel mismo. Si, y tienes razón, existe mucho ego en algunos voluntarios, es una condición humana, a veces, inevitable. Ramón y Manolo, dos luchadores incansables.

    ResponderEliminar