martes, 6 de agosto de 2013

SINDROME DE DOWN, CUALIDADES SINGULARES



Rafael Mingo

          Ángela Bachiller, ha conseguido ser la primera mujer con síndrome Down, CONCEJALA de un ayuntamiento en ESPAÑA. Con la ayuda inequívoca de su familia, con amor profundo y sacrificio cotidiano, día a día, ha ganado el espacio que le corresponde.

          La inclusión, integración y normalización por la que luchan esta familia y miles de familias en este país, han quedado patentes con el nombramiento de Concejala de un ayuntamiento –Valladolid- en la persona de Ángela Bachiller, que durante años de sacrificios colosales, trabajo, mucho amor y entrega, ha ocupado por mérito propio y capacidad, un cargo de gran responsabilidad.

          Su madre, Isabel Guerra, la define como una persona “preparada”, “educada” y “discreta. Sin duda alguna dichas cualidades las posee  Ángela, y también, aunque no las nombre, otras muchas: espíritu de sacrificio, entrega, honradez, espíritu de superación, compañerismo, solidaridad, tenacidad y…todas las que se puedan añadir, seguro que Ángela las tiene guardadas en su interior. 

          Ese momento tan especial para cualquier Concejal, de jurar lealtad al Rey y cumplir y hacer cumplir la Constitución, en Ángela, por lo que representa para el mundo de la normalización, inclusión e integración del mundo de la discapacidad, ha tenido que ser de una singular y excepcional emoción… Entendemos tus lágrimas y estamos seguros de que cada una de tus lágrimas, lleva una intención de lucha, para que  todas esas personas que, como tú batallan para lograr sus sueños, un día, sean capaces de alcanzarlos.
  
          Es verdad que tú, Ángela, has tenido mucha suerte. Tu familia, desde muy pequeña y a través de una maestra que estuvo contigo 19 años enseñándote y favoreciendo la comunicación con el mundo social y adaptándote en el ambiente donde tu vida se desarrollaba, fueron las herramientas imprescindibles para andar un largo camino, siempre lleno de inconvenientes,  que te han conducido, por meritos propios, al lugar donde en estos momentos te encuentras.

          Es insustituible e indispensable, la intervención temprana en términos de inserción social con niños de síndrome de DOWN, sin olvidar la interrelación “familia” y “comunidad” desde una perspectiva sociológica. Cuando se logra una atención exhaustiva y oportuna, las orientaciones y ayudas que reciben las familias que tienen un niño con síndrome de Down, resultan beneficiosas para el desarrollo sicomotor y social del mismo. Por todo ello se hace inevitable que las familias con un niño con síndrome de Down, reciban el apoyo necesario desde las instituciones.

          La clave para la formación de estos niños comienza por quererlos y amarlos por encima de cualquier otra particularidad, lo demás viene después. La profesora Sue Buckley apunta: “Los individuos con síndrome de Down son en primer lugar personas [...]. La calidad de los cuidados, la educación y la experiencia social que se ofrecen influyen en el desarrollo de las personas con síndrome de Down, al igual que ocurre con todas las personas en general”.

          Los niños con síndrome de Down aprenden más lentamente que el resto de niños normalizados, pero aprenden. No es un impedimento ser síndrome de Down, en todo caso un inconveniente. Un porcentaje elevado de ellos posee gran talento y la mayoría, son capaces de aprender lo suficiente para convertirse en miembros activos de la sociedad y tener una vida plena.

          Una madre escribía esto tan hermoso a su hija síndrome de Down: “Bienvenida Teresa, tal vez algunos no sepan apreciar tu belleza, no les hagas caso, simplemente son superficiales y sólo se fijan en el envoltorio. Sólo podrán apreciar tu belleza aquellos que se detengan y miren lo que hay dentro de ti, el regalo que escondes.

          La ciencia, apoyada en las numerosas investigaciones sobre el síndrome de Down, está llegando a conclusiones que cambian totalmente el futuro de las personas con este síndrome. Están dejando de ser sujetos pasivos, receptores y ejecutores autómatas de órdenes, preceptos, indicaciones u ordenanzas. Se sienten ahora protagonistas, exigen un hueco en la sociedad, se sienten capaces de ofrecer y aportar sus ricas cualidades y capacidades, y quieren hacerlo. Esto dice la CIENCIA y Ángela Bachiller lo confirma con rotundidad.

          Para ello, familia y sociedad han de estar preparados para ofrecerles un futuro abierto hacia el mundo, el de todos. Es indudable que esto último exige compromiso y sabiduría. Cambiar los patrones de este colectivo no es tarea fácil como tampoco lo es, tratar de enriquecer sus cualidades,  reforzar o enderezar sus tendencias, dotarles de los valores en los que creemos. Digo esto por el compromiso que tengo con personas con este síndrome y sé que,  con un marco de actuaciones nuevas, desde la “cuna”, pueden lograr un futuro más prospero para ellos, en todos los sentidos.

          Mi reflexión final. ¿Cuántos síndrome de Down podrían ser Ángela Bachiller?, ¿cuántos niños síndrome Down, con preparación adecuada y atención personalizada, podrían ocupar puestos de interés en nuestra sociedad?, ¿cuántos síndrome de Down, podrían mostrarnos, a través de sus peculiares cualidades, cosas impensables a la mal llamada “normalidad”? ¿Cuántos…? Que cada cual construya su propia reflexión.


A todos mis alumnos por ser tan extraordinarios. A sus padres por el inmenso  amor que sienten hacia ellos.


miércoles, 24 de julio de 2013

DISCAPACIDAD Y SOCIEDAD



Rafael Mingo

   Es la discapacidad un fenómeno social de gran interés en la actualidad, no solo en la sociedad española, también universalmente. Son muchos los motivos y razones existentes para que la sociedad esté preocupada, uno muy  concreto y particularmente llamativo: el crecimiento demográfico que este colectivo está experimentando y que, de forma visible, rebasa el ámbito familiar al que tradicionalmente estaba escondido.

 Es “discapacidad” la dificultad para desempeñar papeles y desarrollar actividades socialmente aceptadas, habituales para personas de similar edad y condición; es decir, la discapacidad es la dificultad o la imposibilidad para llevar a cabo una función o un papel en un contexto social y en un entorno determinado. 

  Somos, en la actualidad, incapaces de reconocer y admitir, que las personas con algún tipo de discapacidad son uno más, que forman parte de nuestra sociedad y conforman la sociedad en la que vivimos. De una manera u otra, la verdadera discapacidad no está en las personas, está en el cerebro de la propia sociedad, es decir, en cada uno de nosotros que la conformamos.

  Es indiscutible el gran esfuerzo que se ha realizado para “normalizar” el fenómeno de la discapacidad, comprenderlo y asumirlo. A base de considerarla como algo distinto, especial, anómalo, patológico, sin quererlo, la misma sociedad que avanza en un sentido positivo, está creando otro en dirección contraria. Estamos construyendo un muro en el que a un lado estamos “nosotros”, y en el otro están ellos. Situación real del colectivo de la discapacidad.

  Nosotros somos los “normales”, entonces ¿ellos qué son? A base de utilizar  un lenguaje especial como: accesos “especiales”, lenguajes “especiales”, cuidados “especiales”, atenciones “especiales”, educación “especial”…, etc. “Nosotros” somos los normales, ellos serán…que cada uno le ponga el epíteto que quiera, da igual, a estas alturas si son galgos o podencos no cambia la cuestión de fondo, “ellos”. Es a la propia sociedad a quien hay que dotar de igualdad.

  Un día oía hablar en estos términos a un discapacitado: "Aunque seamos personas con discapacidad, como personas somos iguales y la sociedad debe reconocer coherentemente lo que proclama enfáticamente. Si tal como funciona resulta que se nos ve como “anormales”, no es porque lo seamos, hemos quedado en que somos iguales, sino porque la sociedad está funcionando de modo inadecuado. Es decir, no es que nosotros no nos adaptemos a la sociedad, es la sociedad la que no se adapta a acoger en igualdad a todos sus miembros".

  Por todo ello, es necesario que la sociedad, en su conjunto, luche por la integración e inclusión del mundo de la discapacidad, pues sin duda alguna, es más lo que nos une o iguala que lo que nos separa o diferencia. Un mundo de iguales supone condiciones dignas de existencia, desde las que estas personas puedan desarrollar su propia autonomía en las mismas condiciones que el resto.

  Los seres humanos construimos nuestra identidad no sólo a través de la comprensión de nosotros mismos y de nuestra iniciativa -personal y colectiva-, la construimos también a través del reconocimiento -personal y colectivo- que recibimos de los otros y que tendemos a interiorizar, sobre todo en circunstancias de inferioridad. Es el caso del mundo de la discapacidad.

  Vivo con muchas personas que no hablan. Y si hablan, frecuentemente no es claro lo que están diciendo. Tenemos que entender qué están viviendo ellos. Es difícil comprender lo que la gente con discapacidad está sufriendo, está viviendo, está deseando. Por todo ello, hemos de buscar y encontrar la forma de entendernos mutuamente. De comunicarnos de modo eficaz.

  El dolor por el que atraviesan las personas con discapacidades y sus familiares, solo puede ser liberado a través del amor y la comprensión, virtudes muy lejanas en una sociedad de máxima competitividad y ego exacerbado.

  Familia, escuela, política y sociedad en su conjunto, tienen la llave para llevar al mundo de la discapacidad, al lugar que le corresponde por derecho propio: LA IGUALDAD.


viernes, 19 de julio de 2013

COCEMFE MAESTREAT BAMESAD EN ULLDECONA CON LOS NIÑOS



Rafael Mingo

  Patrocinado por el Ayuntamiento y la Fundación Ulldecona y organizado por Cuca y Deportes, se celebra por estos días del verano un Campus Deportivo destinado a niños entre 5 y 11 años en el Instituto Ramón y Cajal de la ciudad.  Patrocinadores y organizadores nos invitaron a compartir con  estos chicos una jornada de Deporte Adaptado y Barreras.

  Todo un acierto incluir esta actividad entre niños tan pequeños. Demostraron, de todas todas, que están a la altura de niños con más edad. Atendieron, preguntaron y posteriormente practicaron con gran soltura aquellos deportes que llevábamos en el programa: baloncesto en silla, boccia y goalball, las tres ramas de la discapacidad que, en general, suelen gustarles más. Se les hizo muy corto el tiempo utilizado, protestaban porque querían más, señal inequívoca de que se sentían felices y atraídos por las vivencias tan espectaculares y novedosas que estaban experimentando.

  Como viene siendo habitual, acompañado de Manolo y Alex impartí una pequeña charla teórica. He de confesar cierto “temor” o nerviosismo al inicio, pues era la primera vez que impartía una clase de Deporte Adaptado a niños tan pequeños. Me lo pusieron muy fácil. Habéis demostrado ser fantásticos. Un abrazo para todos.

  Paco también se lo pasó bien con el Goalball, estos chicos son más activos que los mayores de 14 o 15 años. Aprendieron a jugar con los ojos vendados y de verdad que les gustó. Hicimos énfasis en que ellos pueden quitarse las gafas oscuras y ver de nuevo, a diferencia de los discapacitados que, aunque se quiten las gafas, no pueden ver. Una buena lección.

  En el baloncesto en silla estuvo Alex, quien con juegos de adaptación al baloncesto “se los metió a todos en el bolsillo”. Manolo Celma en esta ocasión se convirtió en un docente extraordinario para explicarles la Boccia. También en este deporte lo pasaron genial. No quiero olvidarme de Juan Carlos, que estuvo con nosotros y ayudó y participó en toda clase de tareas.

  Creemos sinceramente que el mensaje ha quedado claro y diáfano entre estos chicos. Hablarán con sus padres –así lo dijo más de uno- para que no aparquen en las plazas de los discapacitados y les dirán que estas personas hacen muchas cosas. Gracias a todos sus monitores y a las personas que nos han atendido y por supuesto a los padres, es evidente que son buenos educadores.   

miércoles, 17 de julio de 2013

CUCA I ESPORTS-CAMPUS ESPORTIU

Rafael Mingo

 Alumnos de 3 a 11 años Instituto Ramón y Cajal. Ulldecona




Imágenes de la parte teórica
EL BALONCESTO EN SILLA PRACTICADO POR LOS NIÑOS

















 L Boccia, para discapacidad cerebral. Equivale a la Pentaca para normalizados





 

 




 El Goalball. Deporte para discapacidad sensorial.